Sinopsis:

Página multimedia virtual sobre la vida, obra y acontecimientos del universal poeta Miguel Hernández -que murió por servir una idea- con motivo del I Centenario de su nacimiento (1910-2010). Administrada por Ramón Fernández Palmeral. ALICANTE (España). Esta página no es responsable de los comentarios de sus colaboradores. Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

domingo, 18 de febrero de 2018

Textos recuperado. La elegía a Ramón Sijé de Miguel hernández. Comentado por Ramón Palmeral

1
Introducción a la Elegía a Ramon Sijé, de Miguel Hernández
(En el 70 aniversario de la muerte de Ramón).

Por Ramón Fernández Palmeral
Cuando se va a cumplir el 70
aniversario de la muerte de Ramón Sijé,
creo que es oportuno analizar la Elegía,
que le dedicó Miguel, joya de la literatura
española. (Al final de la introducción he
unido una curiosa traducción al rumano
de la Elegía por Elena Liliana Popescu).
La «Elegía a Ramón Sijé» es un poema de
remordimiento y de reconciliación espiritual
donde Miguel Hernández, como bien apuntó
José Muñoz Garrigós (Ínsula nº 544, pág. 3)
«reconoce su deuda, imposible de pagar». En
1935 Miguel había entrado en el círculo de la
«poesía sin pureza» de Pablo Neruda y
consideraba la amistad con Ramón Sijé un
«lastres» en su proyección poética, de aquí su
ruptura.
Pero la prematura muerte de Sijé impidió la posible reconciliación
futura entre ambos amigos, de aquí surge y siento más tu muerte que mi
vida (verso 15 de la Elegía), ya que el poeta no pudo reparar su deuda con
Sijé por cuanto le debía y había ayudado en sus primeros tiempos poéticos,
y además le ayudó a buscar editor en Murcia para publicar Perito en lunas
(1933), cuyo prólogo es de Sijé. Además Ramón Sijé dio una conferencia
en el Ateneo de Alicante el 29 de abril de 1933, titulada El sentido de la
danza. Desarrollo de un problema barroco en “Perito en lunas”, de Miguel
Hernández Giner, cuyo texto íntegro se desconoce. (Comentado por el
profesor José Muñoz Garrigós, “Los cuadernos del 27”, Murcia, 1987).
Dieron noticias de este acto Vicente Ramos-Manuel Molina en su libro
2
Miguel Hernández en Alicante, Edición “Ifach” 1976 (p.37). Más los poemas
que Ramón le publicó a Miguel en todos los números de la revista El Gallo
Crisis. Por ello mi afirmación de la deuda que Miguel tenía con Ramón Sijé.
Ramón Sijé (un anagrama del nombre y del primer apellido) es el
seudónimo de José Ramón Marín Gutiérrez nació en Orihuela el 16 de
noviembre de 1913, a las 6 de la tarde, tuvo dos hermanos Justino
(Gabriel Sijé) y Mariola. Estudió Derecho en Murcia, fue Premio
Extraordinario de Licenciatura. Aunque Miguel Hernández y Ramón debían
conocerse de vista, su relación se estrechó con la presentación de la
revista Voluntad fundada por Sijé el 15 de marzo de 1930. Fundó y dirigió
más tarde la revista neocatólica El Gallo Crisis que duró un año. Escribió La
decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas (1935), inédito hasta
1973, editado por el Instituto de Estudios Alicantinos, así como múltiples
artículos y un ensayo Oleza, pasional natividad estética de Gabriel Miró,
publicado en varios números de Diario “República” de Cartagena, y más
tarde en Cuadernos de la revista “Batarro” nº 1 de Albox (Almería), 1990,
edición de José A. Sáez Fernández.
Esta «Elegía» se compuso precipitadamente a la muerte de su amigo
ocurrida el 24 de diciembre 1935, contaba 22 años, a causa de una
septicemia al corazón. Miguel se hallaba en Madrid cuando se enteró del
luctuoso hecho por Vicente Aleixandre el 26 de diciembre, que lo había
leído en una noticia de El Sol y, seguidamente escribió esta famosa elegía
en tan sólo 15 días, una de las más conmovedoras de la lengua española.
No escribió a los padres de Sijé hasta el 14 de enero del año siguiente,
Miguel leyó una alocución, encaramado a una escalera, en Orihuela el 14
de abril de 1936, al descubrir una placa en la plaza que se le dedicó a
Ramón Sijé:
«Quisiera que estas piedras y esta plaza llevaran para siempre el
nombre que les ha sido impuesto: Ramón Sijé. Bajo el sonido de este
nombre se me ha ido un compañero del alma, y Orihuela ha perdido
su más hondo escritor y su más despejado y varonil hombre…» (pág.
311. Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta. José
Luis Ferris).
A raíz de su publicación en el número de diciembre de la Revista
Occidente junto a seis sonetos más a petición de José Ortega y Gasset,
antes de ser incluido en el libro definitivo de El rayo que no cesa (24 enero
1936), llamaron la atención del dulcísimo Juan Ramón Jiménez que escribió
en su «encasillada torre» -expresión de Arturo del Hoyo- Con la inmensa
mayoría del diario El Sol, febrero del 1936:
3
«...En el último número de la Revista de Occidente, publica Miguel
Hernández, el extraordinario muchacho de Orihuela, una loca
elejía [g] a la muerte de su Ramón Sijé y 6 sonetos
desconcertantes. Todos los amigos de la “poesía pura” deben
buscar y leer estos poemas...»
El rayo que no cesa se encontraba en la imprenta de Manuel
Altolaguirre y Concha Méndez cuando Miguel pidió que la incluyera en el
libro, y es la antepenúltima composición, la número 29 del libro, queda
antes del soneto final, puesto que el libro salió el 24 de enero de 36.
Tomando las notas de Agustín Sánchez Vidal, en estudio y prólogo del
libro Perito en lunas. El rayo que no cesa, (pág. 180). nos dice:
Ramón Sijé. Retrato al Óleo 46x38 cmt. Ramón Fernández
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«Sigo la primera edición (al igual que Losada). Cossío, sin
embargo, sigue la aparecida en Revista Occidente, agrupando, en
consecuencia, los tercetos 12 y 13 en una sola estrofa, e
igualmente los tercetos 14 y 15 en otra; también, pone coma al
final del verso 26, que suprimo siguiendo la primera edición».
Se dice que Miguel cabalga sobre el surrealismo.
Hemos de detenernos en la dedicatoria. En la edición de Losada con
prólogo de José María Ballcels, escribe: ...a quien tanto quería. En la de
Agustín Sánchez Vidal y otras sucesivas aparece “con quien tanto quería”.
Que en el original aparece con la preposición “con”, y el significado, a pesar
de que lo han explicado otros autores, que no son imprescindibles citar,
por ser obvio, que cuando el poeta escribe “con quien tanto quería”, nos
hace una bisemia o juego de dos significados entre: “con quien tanto
compartía” y “tanto quería”. Recursos estilísticos o juegos que ya había
empleado Miguel en la octava real III, o acertijo del toro, de Perito en
lunas, con “luna y cuarto de la tarde”. Entre cuarto de hora y cuarto de
luna.
Simbología.- La cosmovisión poética de Miguel, es la de un mundo
rural, donde se había criado y educado, un pueblo en la huerta del río
Segura, un pueblo de luz mediterránea y católico. Influido por el mundo
literario de Gabriel Miró a quien organizaron un homenaje.
La «Elegía» se compone de 15 tercetos en endecasílabos y un
serventesio final, en los que se aprecian diferentes estados de ánimo del
poeta que evoluciona hacia una locura o éxtasis místico momentáneo, o
una catarsis, para anunciar el deseo de que el amigo vuelva para
encontrarse de nuevo en su huerto y en su higuera, en las «aladas almas
de las rosas del almendro», ese es el lugar las flores que han tomado
forma humanas con alma como la idea tomista de que el hombre se
compone de cuerpo y de alma.
Por ello empieza: Yo quiero ser llorando el hortelano... El poeta quiere
ser el eterno hortelano de la parcela o sepultura donde está enterrado su
amigo. Y no quiere ser el hortelano por unas horas, sino eterno, ya que
dice y estercolas, evidentemente, hasta que su cuerpo se descomponga
como el estiércol, elementos de los corrales de las cabras, sometido a
cambios de temperatura y estados, porque el estiércol es un órgano vivo,
que alimenta a las plastas a través de su riqueza mineral y temperaturas.
La segunda estrofa: Alimentando lluvias, caracolas / y órganos mi dolor
sin instrumento... Se refiere a que el cadáver de su amigo sepultado será
objeto de las tormentas que caigan sobre su tierra-tumba, la caracola es
una concha marina que de antaño se usaba para llamar a los peones del
campo a la comida, de hecho García Lorca usa este nombre muy frecuente.
«ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino», en una estrofa de “La
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casada infiel”. En órganos mi dolor sin instrumento, se refiere, creo, a
instrumentos musicales de una iglesia, como música religiosa que nos
elevan a un estado celestial. Quiere decir que ya no habrá órganos
celestiales, de iglesias que le resuciten. Invito a averiguar, si Ramón Sijé
tocaba el órgano en alguna iglesia.
A las desalentadas amapolas, en evidente que las flores silvestres de los
cementerios son las amapolas que se comerán a través de la savia el
corazón de su amigo: daré tu corazón por alimento. Aquí encontramos
cómo el corazón del amigo servirá de alimento-estiércol para las raíces de
las amapolas del cementerio.
Significaciones.- Son numerosos los estudios dedicados a la «Elegía»,
sin embargo, uno de los que más se acerca y he podido leer es el de Noelia
Bueno Gómez, en las Actas del II Congreso Internacional «Presencia y
futuro de Miguel Hernández (pág.567-582). Aquí, Noelia, estudiante de
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Filosofía de la Universidad de Oviedo, acierta en sus múltiples conclusiones,
sobre las reflexiones hernandianas en relación a la muerte, «el dolor que
se vuelve incontrolable, la lucha interna para aceptarlo, la inmortalidad en
la naturaleza, y el bellísimo canto a la amistad». Va más allá al darse
cuenta la autora que es una convocación para un reencuentro en el paraíso
que era le huerto y la higuera en casa de los padres del poeta en Orihuela.
La «Elegía» se compone de 15 tercetos encadenados y un serventesio
final. Los seis primeros de turbación personal que aparecen en primera
persona demostrados un gran dolor por la pérdida tan temprana del amigo,
«muerte violeta por no ser rapidez, por no ser esperada y menos
tratándose de una muerte en plena juventud».
Del séptimo al undécimo de un «dolor insoportable, una increpación a la
muerte que ha volado demasiado pronto». Donde el poeta no perdona a la
muerte que se ha enamorado del joven, que no ha atendido a una vida
larga, y no perdona a la tierra ni a la nada, en una idea de la tierra como
madre y a la nada como el cosmos. Tanta rabia tiene que puede levantar
«tormentas/ de piedras, rayos y hachas estridente» con sus manos, puede
levanta pirámides si cabe por la tremenda fuerza que le da el dolor. Luego
quiere desenterrar al amigo, con ese «…escarbar la tierra con los dientes» ,
socavar la tierra como sea, y aparta la tierra, y encontrar el cadáver, y
besar la noble clavera como Hamlet con el cráneo de Yago, y se preguntó
serenamente con flema anglosajona sobre «el ser o no». Pero el poeta aquí
no tiene tiempo para la reflexiones filosóficas, sino que quiere actuar para
cumplir la promesa que se habían hecho, años atrás, de que cada uno
cavaría la sepultura del otro, según Jesús Poveda, de aquí ese
«desamordazarte y regresarte» ya estudiado por Agustín Sánchez Vidal.
Los tercetos doce al quince, idealiza un regreso, un regreso espiritual,
convertido en ángel o como abejas que liban las flores del cementerio. Un
regreso al huerto convertido en paraíso idílico en el recuerdo del pasado.
Las abejas liban las flores que están en contacto con la tierra y esa tierra
forma parte del cuerpo de su amigo. «Pajareará tu alma colmenera», no es
más que volará tu alma ya de abeja, tu sangre está ya en las abejas.
Porque la muerte no es el final, sino un camino a la inmortalidad, si no ha
nacido jamás podrás ser inmortal y Sijé, que tenía miedo a la muerte
deseaba ser inmortal.
Cuando regreses y yo te vea, se alegrarán mis ojos, situados
precisamente «en la sombra de mis cejas». Sabida de la religiosidad de
Sijé, Miguel usa palabras religiosas como aladas, angélicas, alma. En el
serventesio, Noelia Bueno, ve en las «almas de las rosas», una visión
«panteísta: vive el alma del amigo en las almas de las flores». Libre son las
interpretaciones, sin embargo, se puede apuntar que las rosas son ángeles
alados con formas de rosas, quizás fantasma, y estas rosas son las flores
blancas del almendro de nata, y este es el lugar de la cita, te requiero en
las almas de las rosas, nos veremos en el otro mundo como almas
hermanas, que es lo que significa compañero del alma: hermanos del
alma, más que compañeros, porque lo de compañero más la dedicatoria
«con quien tanto quería», ha dado mucho que hablar entre tirios y
troyanos.
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Mis interpretaciones y consideraciones.- Esta «Elegía» es una de
las que yo llevo en mi repertorio como rapsoda, a veces, y la experiencia
me ha demostrado que ciertos ritmos, para ser recitados necesitan de
algunas puntualizaciones y arreglos técnicos.
Para recitarla la hemos agrupados por contenidos, es decir, no divida
necesariamente en tercetos. Como sucede en el segundo terceto, al cual
le he unido el verso 7, y por lo tanto se convierte en un cuarteto abab. Y el
siguiente terceto queda como un pareado, que es en realidad lo que es.
Miguel estaba muy preocupado por el metro en sus poemas, quería la
perfección y prefirió sacrificar el contenido ante lo estético, muy discutido
hoy por los poetas actuales, que hemos abandonado la rima y los metros a
favor del contenido.
Alimentando lluvias...
En el terceto quinto, he agregado una coma tras la “y” del último verso,
y nos queda [y, siento más tu muerte que mi vida].
Con el terceto 12 y 13 he hecho lo mismo que con el anterior convertido
en un cuarteto y en un pareado... queda así:
Volverás a mi huerto...
El terceto 11, que acaba con el verso y desamordazarte y regresarte, ha
dado origen a comentarios sobre la locura de Miguel, puesto que está
decidido a desenterrar el cuerpo del amigo fallecido para besarle la noble
calavera.
Más adelante hay una ensoñación o un recuerdo de cuando ambos
meditaban en su huerto bajo la famosa higuera que todavía se puede ver
en la casa de la calle de Arriba. El terceto 15 lo resumo como que el
recuerdo alegrará sus ojos y tu sangre dulce será disputada entre él (el
poeta) contra su novia que habrán acudido sobre tu tumba a llorar y las
abejas a libar el néctar de las amapolas a las que, ya el poeta dio su
corazón por alimento.
El serventesio final, creo entender que cita o requiere al alma de su
amigo en las flores-rosas del almendro de nata-florecido, para hablar de
muchas cosas de las que debieron hablar y no hablaron. Firma con la fecha
10 de enero de 1936, fecha en que debió darlo por acabado.
La ilustración representa a unas grandes amapolas alimentándose del
corazón de Ramón Sijé, y las raíces de estas abrazan la cruz iluminada de
su tumba, que siempre estará encendida en la inmortalidad de esta
incomparable elegía, hija de la inspiración y no del trabajo ni de la
arquitectura poética…
A CONTINUACIÓN LA TRADUCCIÓNA AL RUMANO:
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Elegía a Ramón Sijé de Miguel Hernández con la
traducción simultanea al rumano por Liliana
Popescu y Joaquín Garrigós.
ELEGÍA
Por Miguel Hernández
(En Orihuela, su pueblo y el mío,
se me ha muerto como del rayo
Ramón Sijé, con quien tanto quería.)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
ELEGIE
de Miguel Hernández
(La Orihuela, satul lui i al meu,
a murit ca lovit de fulger Ramón Sijé,
împreun" cu care iubeam atât de mult.)
Vreau s? fiu, plângând, gr?dinarul
brazdei sub care te afli Ai pe care o îngraAi,
prietene drag al inimii mele, atât de devreme.
Hr?nind ploile, scoicile Ai orgile
cu durerea mea f?r? de instrument,
macilor dezn?d?jduiCi
le voi da inima ta, drept hran?.
Atâta durere se adun? în trupul meu
încât m? doare chiar Ai r?suflarea.
Un pumn puternic, o lovitur? îngheCat?
de secure nev?zut?, Ai ucigaA?,
o-mbrâncitur? brutal? te-a doborât.
Nu poate exista vreo ran? mai adânc?,
îmi plâng nefericirea Ai toate ce-o-nsoCesc
c?ci moartea ta o simt mai mult decât viaCa.
P?Aesc prin miriAti de morCi, Ai
f?r? s? simt c?ldura sau alinarea cuiva,
plec de la inima-mi spre cele ce m-aAteapt?.
Devreme Ai-a ridicat moartea zborul,
devreme s-au trezit Ai zorile,
devreme te rostogoleAti pe p?mânt.
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No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
de almendro de nata te requiero,
que tenernos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
(10 de enero de 1936)
Nu iert moartea îndr?gostit?,
nu iert viaCa ingrat?,
nu iert p?mântul, Ai nici neantul.
În mâinile mele dezl?nCui o furtun?
de pietre, fulgere Ai de securi stridente
înfometat? de catastrofe, Ai-nsetat?.
P?mântul, vreau s?-l scormonesc cu dinCii,
vreau s?-l desfac bucat? cu bucat?
cu muAc?turi uscate Ai fierbinCi.
Vreau s? minez p?mântul pân? te voi afla
ca s?-Ci s?rut nobila Ceast?,
c?luAul s?-Ci dezleg Ai s? revii din moarte.
Te vei întoarce la gr?dina mea Ai la smochin:
peste înaltul eAafodaj al florilor
va hoin?ri în zbor sufletul t?u culeg?tor
al cerilor îngereAti Ai al faptelor.
Te vei întoarce la murmurul br?zdarelor
plugarilor îndr?gostiCi.
Ki îmi vei bucura umbra sprâncenelor,
iar pentru sângele t?u, CâAnind în toate p?rCile,
se vor certa logodnica ta Ai albinele.
Inima ta, deja catifea ponosit?,
cheam? pe un câmp de migdale spumoase
vocea mea zgârcit? de îndr?gostit.
Te cer sufletelor înaripate ale florilor
de migdal, albe ca smântâna,
c?ci avem de vorbit despre multe lucruri,
prietene drag al inimii mele, prietene.
(10 februarie 2003)
10
COMO EL RAYO. Elegía a Ramón Sijé.
Los derechos de publicación son de:
Texto: Ramón Fernández Palmeral
Poema traducido: Elena Liniana Popescu
Alicante, diciembre 2005

Textos recuperados, Miguel Hernández

1
Tusenvis i minnemarsj for Miguel Hernández
Orihuelas store diktersønn var et forbudt navn i 40 år, i dag hedres han over alt
”Miguel Hernández´ansikt er Spanias ansikt”
Pablo Neruda
Tekst: Audun Bakke
Foto: Ragnhild Bakke
Siste helg i mars la et tusentall
lyrikkvenner ut på en tre dagers
vandring fra Orihuela til Alicante.
De gikk for å minnes Alicanteprovinsens
kanskje største dikter og
en av Spanias store poeter, Miguel
Hernández. Fra landsby til landsby
gikk de for å oppsøke de steder som
var med å forme dikterens liv, for å
hedre denne unge mannen som rakk
å sette så dype spor etter seg i løpet
av et kort liv.
Miguel Hernández er et navn som vi alle har sett og hørt, selv om ingen av hans dikt er
oversatt til norsk. Universitetet i Altea bærer hans navn, slik også moder-universitetet i
Elche gjør det. Gater er oppkalt etter ham. Internasjonale priser i journalistikk og lyrikk
deles ut hvert år i hans navn. Stiftelser og studiesentre er opprettet for å fordype seg i
det arbeid han etterlot seg, bare vel 30 år gammel.
Askeladden
Historien om Miguel Hernández er historien om en askeladd i spansk kulturliv, og
Orihuela dyrker ham med rette som sine store sønn. Her vokste han opp sammen med
seks søsken i et knøttlite murhus i ”Øvregaten” – Calle Arriba. Faren var gjeter, og fra
sju års alder måtte også Miguel bidra til husholdningen med geitepass, ved siden av en
nødtørftig skolegang. Men noen og noe hadde tent en glød i den spinkle gjetergutten.
Med seg ut på markene dro han med seg bøker fra biblioteket, og under skyggen av et
tre fortapte han seg i spansk litteraturs store verker. Han gikk heller ikke av veien for
greske og latinske klassikere. Det var Katedralens domprost som hadde sett evnene i
den unge gjetergutten og satte ham på sporet etter de litterære skattene. Snart fant han
felles interesser med bakerens to sønner og med en annen ung dikterspire i Orihuela,
Ramon Sijé. Denne lille gruppen samlet seg gjerne rundt bakerens ovn på sene kvelder
for å lese lyrikk for hverandre og for å diskutere dagens litteratur. Snart leste den unge
Miguel også egne dikt, og motivene var hentet fra hans lange arbeidsdager ute med
geitene, dikt om fjellet, elven, fruktmarkene og dyrene. Etter hvert fant noen av dem vei
til avisspaltene i Orihuela og Alicante. Første etappe i hans dikterkarriere er begynt.
Miguel leser dikt fra en radiostasjon ved fronten.
2
Skuffelse i Madrid
I 1931, tjueett år gammel, føler han seg klar for å erobre det litterære parnass i Madrid.
Med et knippe dikt i lommen og med anbefalinger fra hjembyens kulturelite drar han av
gårde til hovedstaden. Men ”gjeterpoeten” fra den fjerne provinsby ved Middelhavet får
liten oppmerksomhet og han finner slett ikke noe levebrød i hovedstaden. Han vender
skuffet hjem og tar jobb hos en notar. Men han fortsetter å skrive, og i tillegg møter han
sin livs kjærlighet i hjembyen, Josefina Manresa.
Oppholdet i Madrid hadde tross alt gitt ham nye impulser og ny nærhet til tidens
litterære puls. I 1936 er han derfor på nytt klar for Madrid. Nå får han journalistiske
oppdrag, skriver bidrag til et leksikon om tyrefekting, og glir sakte men sikkert inn i en
vennekrets av unge forfattere og diktere som senere skal bli kjent som den spanske 27-
generasjonen. Her er blant andre chileneren Pablo Neruda (Nobelprisen 1971), Vicente
Aleixandre (Nobelprisen 1977), Federico Garcia Lorca og Rafael Alberti. Neruda tar
seg spesielt av den unge gjeteren fra Orihuela og gir ham husly når det kniper som verst.
Miguel møter det urbane intellektuelle miljø i Madrid som den han er, i enkle
bondebukser og sko av hamp. Hans ansikt er gjennombarket av Orihuelas sol og vind,
og Neruda opplever ham som et autentisk stykke Spania: ”Miguel Hernández´ansikt er
Spanias ansikt”, noterer Neruda, og morer seg litt over gutten som savner sine geiter og
funderer på om han kan finne et sted å bo i storbyen, der det er plass til en liten
geiteflokk.
Sosialt og politisk engasjement
Fra Orihuela har Hernández med seg naturpoesien og en klassisk stil, påvirket av
religiøs poesi og sakralt teater. Hans nye venner, i første rekke Neruda og Alberti, åpner
hans øyne for nye uttrykksformer, for surrealismen og for et sterkere sosialt og politisk
engasjement. Madrid er tidlig i 30-årene en politisk heksegryte der både
ultrakonservative og ultraradikale tyr til vold og politiske mord. Kongen Alfonso XIII
har flydd landet, og den nye republikkens sosialistiske regjering har tatt fatt på et sosialt
reformarbeide. Det stoppes imidlertid av en konservativ valgseier i 1933. Tre år senere,
Dikterens beskjedne barndomshjem i Orihuela
er i dag museum.
Forskere og lyrikkvenner fra en hel verden
kommer til Orihuela for å studcere ved
Centro de Estudios Hernandinos –
Senteret for Hernández-studier.
3
i 1936, har sosialister og liberale slått seg sammen i en Folkefront og på ny er det
flertall for et reformprogram, et program som hær, kirke og de store jordeiere frykter.
En gruppe generaler gjør opprør mot den lovlige valgte regjering, borgerkrigen er i
gang. Hernández´s sosiale og politiske engasjement er fullt og helt på regjeringens side.
Tiden er moden for en ny fase i hans diktning, den sterkeste og mest geniale, mener
mange.
Borgerkrigen
Miguel Hernández melder seg som frivillig i femte regiment, regimentet som skal
forsvare Madrid mot Francos tropper. Men utstyrt som han er også med en våpenfør
penn overføres han snart til et spesialkompani og blir bataljonens kulturkommisær. I
denne egenskap besøker han den ene frontavsnitt etter det annet. Fra hans penn kommer
gripende og sterke vitnesbyrd fra krigen, han leser dikt og appeller på folkemøter og i
radio. Hans ansikt og hans røst blir kjent over hele Spania. Midt i krigens hete får han
også tid til en snarvisitt til Orihuela, til bryllup med sin Josefina.
Ved Francos seier i april 1939 forsøker Hernández å flykte over grensen til Portugal,
men blir stoppet av portugiserne og utlevert til Francos Guardia Civil. Det blir
fengselsopphold i Sevilla og Madrid, men i september slippes han uventet fri og søker
seg utslitt og syk tilbake til Orihuela. Der blir han straks gjenkjent, arrestert på ny og
dømt til døden. Dommen blir senere omgjort til 30 års fengsel, og nå begynner det som
han selv bittert beskriver som ”en turistreise gjennom Francos fengsler”. Reisen ender i
Alicante fengsel, der han dør av tuberkulose 28. mars 1942, bare 31 år gammel.
Muséum og stiftelse
I Orihuela holdes Miguel Hernandez barndomshjem i hevd som museum, og vegg i
vegg med museet er det bygget et studiesenter der forskere og lyrikkvenner kan fordype
seg i dikterens verker. Studiesenteret drives av en egen stiftelse, og stiftelsens nettsider
har en omfattende dokumentasjonstjeneste. Her finnes bibliotekregistre, arkivtjenester,
litterære tekster, og her kan en også lese om ustillinger og seminarer om Miguel
Hernández liv og diktning.
Den unevnelige
Det var ikke mange år Miguel Hernandez fikk til å utvikle og utnytte sitt talent, og i
nesten førti år under Franco var hans navn unevnelig. Like fullt lever hans navn og hans
verker lysende sterkt i dagens Spania. Tegn på dette kan bryte fram når en minst venter
det. Som på en busstur til Alcoy. Den spanske sjåføren forstår ikke norsk, men han
forstår at vi snakker om krigshandlingene på de trakter. Plutselig bryter han inn og sier:
”Min bestefar, han var en venn av Miguel Hernández. Han var radiojournalist og de ble
kjent under krigen. I mange år kunne han aldri nevne dette vennskapet og dette navnet
til noen. I dag er Miguel Hernández navn fremme alle steder.”
I studiesenteret i Orihuela henger et bilde av Miguel Hernandez foran en radiomikrofon.
Studio er en åpen ruin ute ved fronten, og ved siden av Hernandez sitter en forhutlet
radiomedarbeider og forsøker å holde varmen under et ullteppe, - kanskje sjåførens
bestefar?
4
Diktermarsjen
Den tre dager lange fotturen fra Orihuela til Alicante arrangeres hvert år for å markere
dikterens dødsdag, 28. mars. Den legges til den week-end som ligger nærmest opp til
28. mars, og arrangeres i et samarbeid mellom kommuner og organisasjoner.
Arrangørene holder mat og losji underveis og alt er gratis. Deltakelsen er begrenset til
2.000 personer, og deltakerne må ha med seg soveposer og liggeunderlag, og må ta til
takke med det losji som er tilgjengelig. Hver dagsetappe er 20 kilometer, fordelt med en
formiddagsøkt og en ettermiddagsøkt, hver på tre timer.
Turen begynner i Orihuela, ved det huset der Miguel vokste opp, den stopper i Redován
der hans far ble født, i Cox der han slo seg ned med sin kone Josefina, i Albatera der
mange av hans kamerater døde i en konsentrasjonsleir under borgerkrigen, i San Isidro
der andre kamerater ble sendt til straffarbeid etter krigen, og i Elche der Josefina slo seg
ned med sine sønner etter dikterens død. Siste dag ender vandringen i fengselet Alicante
der Miguel skrev sine siste dikt, og på kirkegården ved Miguel og Josefinas grav.
Blant arrangørene er La Fundación Cultural Miguel Hernández, La Asociación de
Amigos de Miguel Hernández, La Universidad Miguel Hernández i Elche, sammen med
alle kommunene i området.
Etter tre dager til fots fra Orihuela er de tallrike lyrikkvennene
endelig fremme ved Miguel Hernández grav i Alicante.
(Cementerio Nuestra Señora del Remedio).
5
La dinametera
Den samme dag Miguel Hernández dør i fengselet i Alicante, slippes en ung kvinne ut
av et annet av Francos fengsler, i Madrid. Det er Rosario Sanchez, udødeliggjort av
Hernández i diktet La dinamitera – ”dynamittjenta”.
De to traff hverandre under Francostyrkenes
harde beleiring av Madrid i
1936. Hun var 17 år og hadde meldt
seg frivillig ved fronten. Der ble hun
satt til å lage håndgranater av tomme
melkebokser, fylte boksene med
dynamitt, spiker og skrapjern. En dag
gikk det galt, en boks gikk av og tok
den ene hånden. Tilbake i Madrid, i en
stilling i informasjonstjenesten, møtte
hun den 25 år gamle dikteren fra
Orihuela, og han fortalte hennes
historie i et dikt som siteres den dag i
dag. De første strofer beskriver
hvordan hennes vakre hender holder
vernende om den ville og farlige
dynamitten:
Rosario, dinamitera,
sobre tu mano bonita
celaba la dinamita
sus atributos de fiera.
I år er Rosario og hennes skjebne på nytt trukket fram i lyset. Hennes dramatiske liv og
harde skjebne er fortalt av forfatteren Carlos Fonsesca. Boken ble lansert i februar med
tittelen ”La Dinamitera”, og den forteller om Rosarios krigsopplevelser, om de mange år
i krigsfangenskap og om hennes strev for å brødfø seg selv og sine barn som
sigarettselger på Plaza de Cibeles i Madrid. Rosario er i dag 87 år, og hun møtte selv
opp da boken skulle presenteres. Men enda en gang spilte livet henne et puss. Like før
pressekonferansen skulle begynne, fikk hun et illebefinnende og måtte kjøres bort i
ambulanse.
(Gentileza de AKTUELT Spania, Magazín de la Costa Blanca) número 7. 1-15 april
2006, (pps. 42,43).
Revista virtual de literatura COMO EL RAYO
Rosario Sanchez - "dynamittjenta" i Miguel
Hernández dikt, som 17-åring under
borgerkrigen og som 87-åring i dag.

Texto recuperado. Almería en Pablo Neruda Por Ramón Fernández Palmeral

1
Almería en Pablo Neruda
Por Ramón Fernández Palmeral

EL PREMIO NOBEL DE LITERATURA PABLO NERUDA NOMBRÓ TRES VECES A
ALMERÍA EN UNO DE SUS POEMAS.

Sobre Almería han escrito autores tan diversos como Gerald Brenan, José
Ángel Valente, Aldous Huxley, Camilo José Cela, Elsa Morante, Pablo
Neruda y, muy especialmente, Juan Goytisolo, autor de 'Campos de Níjar' y
'La Chanca'. Vamos a detenernos en saber qué escribió Pablo Neruda sobre
Almería.
A finales de la Guerra Civil Española fue publicado, en un viejo
monasterio cerca de Gerona por los miembros del Ejército del Este bajo la
dirección del malagueño Manuel Altolaguirre, un poemario España en el
corazón. Himno a las glorias del pueblo en la guerra (1938), de Pablo
Neruda, se hicieron tres ediciones, la primera edición la publicó en la
editorial Ercilla y Tor de Buenos Aires en noviembre de 1937. El papel de
esta última fue fabricado con trozos de banderas enemigas y
ensangrentados uniformes bajo continuos bombardeos; los pocos ejemplares
que lograron salvarse fueron conservados por sobrevivientes exiliados
españoles que cruzaron la frontera francesa, algunos ejemplares se
encontraron en los uniformes de algunos cadáveres. La Guerra Civil
Española marcó el alma del poeta chileno, el tono del libro es poseía de
guerra, poesía de propaganda republicana, últimos gritos de aliento, como si
fueran arengas para animar en los frentes, un libro de revancha personal, de
odio y rencor contra aquellos que le arrebataban a sus amigos, a Federico
García Lorca y las ciudades españolas, la Defensa de Madrid, que tanto amó.
Fue amigo personal del poeta oriolano Miguel Hernández que en el verano de
1936 quiso traerlo a la isla de Tabarca (Alicante).
En España en el corazón he hallado un poema que se titula Almería, a que
no se puede reproducir por completo por los derechos de los herederos,
embargo, se puede leer completo en la Biblioteca Virtual Miguel de
Cervantes, que invito a consultar en la Red:
España en el corazón. Himno a las glorias del pueblo en la guerra.
En estos poemas hay un llanto, un grito de dolor y el espanto ante los
hechos de la guerra civil. En el poema nombrará a Almería tres veces,
contiene 27 versos libres.
2
La primera estrofa dice:
Almería
Un plato para el obispo, un plato triturado y amargo,
un plato con restos de hierro, con cenizas, con lágrimas,
un plato sumergido, con sollozos y paredes caídas,
un plato para el obispo, un plato de sangre de Almería.
(Fragmento)
Algunos datos biográficos de Pablo Neruda:
Ricardo Reyes Basoalto nació en Parral el 12 de julio de 1904, hijo de José
del Carmen Reyes Morales, obrero ferroviario y Rosa Basoalto Opazo,
maestra de escuela, fallecida un mes después del nacimiento del poeta. Su
familia se trasladará a Temuco con donde su padre se casa con Trinidad
Candia Marverde. Realiza sus estudios en el Liceo de Hombres de esta
ciudad, hasta terminar el sexto año de humanidades en 1920. Participa en
los juegos florales del Maule con su poema Nocturno ideal y obtiene el tercer
premio. En octubre de 1920 adopta definitivamente el seudónimo de Pablo
Neruda, obtiene el primer premio en la Fiesta de la Primavera de Temuco.
Publica Crepusculario.
El 24 de febrero de 1949 sale clandestinamente de Chile cruzando la
cordillera de los Andes por la región austral para asistir al Primer Congreso
Mundial de Partidarios de la Paz En junio viaja por primera vez a la Unión
Soviética, donde asiste a los festejos del 150º aniversario de Puschkin y
recibe el homenaje de la Unión de Escritores Soviéticos en Moscú. La visita
se extiende a Polonia y Hungría.
Pablo Neruda en España:
Llega a España el 5 de mayo de 1934 como diplomático al consulado de
Barcelona. En un viaje que hizo a Madrid a mediado de 1934 para gestionar
la publicación del segundo poemario de Residencia en la tierra, con José
Bergamín, conoce a Miguel Hernández en la redacción de Cruz y Raya;
donde el oriolano ya había publicado el primer acto de su auto sacramental
Quien te ha visto y quien te ve y sombra de lo que eras (número de julio).
Trabajo que Pablo había leído en Cruz y Raya, al que consideraba «de
inaudita construcción verbal[…] el más grande poeta nuevo del catolicismo
español», (Para nacer he nacido, Bruguera, Barcelona 1980, pág. 78). El
poeta chileno había descubierto a un poeta, y dirá: «Era eres escritor salido
de la naturaleza como una piedra intacta, con virginidad selvática […]. Su
rostro era el rostro de España. Cortado por la luz, arrugado como una
sementera, con algo rotundo de pan y de la tierra» (Confieso que he vivido.
Pág-129). Miguel lo cuenta de esta forma en un escrito de junio de 1936:
3
«Acabamos de llegar a Madrid [1934], él [Pablo] con polvo en la frente y en
los talones de la India [Pablo había sido cónsul en Colombo (Ceilán), Batavia
(Java) y Singapur], yo con tierra de barbecho en las costuras de los
pantalones. Y me sentí compañero suyo desde el primer momento». Había
nacido, entre ambas almas sensibles al invisible mundo de los sentimientos,
un idilio poético. El don sublime de la palabra era lo que
verdaderamente les unía y les separaba a la vez porque los estilos eran
opuestos, el primero llevaba una poesía católica reaccionaria y gongorina
por influencias del estudio de los clásicos (Virgilio, Calderón, Quevedo,
Góngora) y el segundo ya tenía Crepúsculo (1923), Veinte poemas de amor
y una canción desesperada (1924) y Residencia en la tierra (1925-1935).
El 3 febrero de 1935 Pablo Neruda se instala definitivamente en Madrid
como cónsul adjunto de la Embajada de Chile en la llamada “Casa de las
Flores”, barrio de Argüelles, calle del Padro nº 26. En Madrid viven los
poetas más representativos de la que sería la “generación del 27”: García
Lorca, al que ya conocía desde Buenos Aires, a Rafael Alberti, Vicente
Aleixandre, Manuel Altolaguirre, José Bergamín, Luis Cernuda y Miguel
Hernández de la generación del 36. El grupo se reunía casi todo los días en
los mismos bares de Correos, donde comentan sus creaciones diarias y se
leen versos. Pablo conoce además a Antonio Machado lo vio varias veces, a
Valle-Inclán, a Ramón Gómez de la Serna en su cripta de Pombo, a Juan
Ramón Jiménez que escribía en Sol críticas literarias, no muy favorables, por
ejemplo de Pedro Salinas o Jorge Guillén.
Entre 1934 y 1936, Pablo Neruda entra en contacto con el mundo cultural
español de una manera nueva, como protagonista también a través de su
vinculación con los hombres de la “generación del 27”, entre los que la
admiración por Residencia en la Tierra es un denominador común. En 1935,
en ediciones Plutarco de Madrid, se publica Homenaje a Pablo Neruda de los
poetas españoles, donde el reconocimiento estético se aúna al
agradecimiento por una humanidad entrañable: Federico García Lorca,
Alberti, Aleixandre y Miguel Hernández son una referencia permanente de
encuentros, conversaciones, lecturas y proyectos, aunque la amistad en
Miguel y el granadino no llegana cuajar. En Cruz y Raya de Bergamín,
Neruda presenta una selección de poemas de Quevedo, Sonetos de la
muerte, y otra de Villamediana. En septiembre, Cruz y Raya, en sus
Ediciones del Árbol, publica Residencia en la Tierra (1925-1935). En octubre
de 1935 aparece Caballo Verde para la poesía, que aparece como director
honorario, porque Manuel Altolaguirre quiso ceder le este honor, ya que era
uno de los poetas más conocidos de su época en Madrid.
La escritura de Tercera residencia comienza en 1934. Es un libro dividido
en cinco partes en las que se reflejan perfectamente la evolución de la
poética, su ruptura incluso, que desembocará en la apertura de un mundo
histórico y profético a partir de aquí. Juan Ramón no comulgaba son la
poesía Neruda, se cruzaron críticas ácidas, Juan Ramón llego a
4
afirmar:”Siempre tuve a Pablo Neruda por un gran poeta, un gran mal
poeta, un gran poeta de la desorganización…».
Del ámbito de la angustia ante un mundo que se destruía, el poeta va a
trasladarse a una comprensión de la historia, como unión de los hombres,
como transformación de la sociedad, que genera una nueva creación,
entendida por la crítica como conversión de Pablo Neruda a la dialéctica
histórica, al marxismo. La base material de este cambio es su
descubrimiento de la realidad española y su vivencia de la guerra, a cuya
plasmación poética dedica España en el corazón, el cuarto apartado del libro.
En 1950 publica Canto General, su obra más representativa, texto en que su
poesía adopta una intención social, ética y política. En octubre de 1971 recibe el
Premio Nobel de Literatura.
Muere en Santiago de Chile el 23 de septiembre de 1973, muy pocos días del
golpe de Estado fascista de Pinochet. Dejó sin terminar sus memorias: Confieso que
he vivido. Que se publicarán en 1974.
Alicante, abril 2006

miércoles, 24 de enero de 2018

Sentida despedida de mi amigo y mentor Gaspar Peral Baeza.

Despedida sentida de mi amigo y mentor Gaspar Peral Baeza

Martes 23 de enero de 2018 LETRALIA de VenezuelaCompartir14


Gaspar Peral Baeza y Ramón Fernández Palmeral
Gaspar Peral Baeza y Ramón Fernández Palmeral.
La mañana del 23 de diciembre de 2017 hemos despedido a una buena persona con serenidad y reflexión, y con pena contenida, como era Gaspar Peral Baeza, un amigo y también mi mentor en temas hernandianos. A las 11:15 horas se inició la homilía en la capilla que tiene el tanatorio La Siempreviva, en el Vial de los Cipreses, situado a un kilómetro al sur del Cementerio de Nuestra Señora del Remedio. Un camino por donde pasó hace 75 años, un domingo del 29 de marzo de 1942, el paupérrimo féretro de Miguel Hernández sobre un coche fúnebre tirado por caballos negros, tal vez, sin la típica cresta de plumas de cuervos.
La homilía la ofició un sacerdote de color, lo hago tonar por ser la única persona de este color que había entre los cientos de files asistentes. El sacerdote, tranquilo, pausado y sabio ofició una misa en la versión larga de 45 minutos, en la que antes de terminar llamó al atril del altar para dar un responso a Aitor L. Larrabide, director de la Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela que a título personal dijo que conoció a Gaspar en los años noventa para poder hacer su tesis de licenciatura sobre el poeta de El rayo que no cesa, y a continuación leyó unos versos del Cancionero y romancero de ausencias: “Sigo en la sombra, lleno de luz ¿existe el día?”, en tono emocionado y casi con lágrimas en los ojos (una copia de los versos va metida dentro del ataúd). A continuación José Antonio Charques, y en nombre del Grupo Poético Miguel Hernández de Alicante, recitó de memoria —una memoria excepcional que posee— un poema propio, que sin apartar los ojos de ataúd nos emocionó a todos por su contenido elegiaco.
Luego el sacerdote roció con el hisopo el agua bendita sobre el ataúd con toda solemnidad y dio la mano a los hijos: Paco, Gaspar y Adela Peral Ribelles, presentes en primera fila, junto a sus nietos (y recuerdos de flores por sus bisnietos).
Se abrió el ala lateral de la capilla y pasó muy cerca del mí, casi rozándome, el féretro, hasta meterlo en el coche fúnebre, sin poder resistirme a dar, sobre el pino barnizado en caoba, un par de sordos golpes como una adiós definitivo y para siempre. No quise ir hasta al camposanto donde lo iban a enterrar en el panteón familiar, porque dejó dicho antes de morir que no quería que lo incineraran.
Allí mismo me despedí dolorido de algunas caras conocidas como Paco Esteve, Rosa Monzó Seva, José Luis Ferris, Joaquín Santo Matas y esposa, del pintor Carrasco, que había venido desde Játiva, de Charques y de los hijos de Gaspar, que en cuerpo de cadera rota tomó el camino del tétrico cementerio, detrás de su alma ya huida.
De regreso a mi casa, en mi coche, yo solo, recordé que a Gaspar lo conocí en la Senda del Poeta del año 2002 a la entrada del cementerio; me lo presentó Manuel Parra Pozuelo, también amigo y escritor hernandiano, con el que me unía y me une una gran amistad relacionada con la poesía. Desde aquel año, Gaspar al enterarse de que yo estaba preparando mi primer libro sobre Hernández, me invitó a consultar notas en su “oceánico archivo”, que así lo llamaba desde que lo bautizara, años atrás, el famoso hernandiano Eutimio Martín, autor de El oficio de poeta, 2010.
No solamente consulté su archivo en su casa de la Torre de las Águilas, en la mítica calle Virgilio 5 de la Albufereta, sino que cultivé su amistad muchas tardes, y además le serví de conductor para llevarlo a Orihuela muchas veces como en 2006, cuando le dieron la Medalla al Mérito Hernandiano de la Fundación Miguel Hernández; otras veces para el III Congreso de Miguel Hernández inaugurado en la Lonja de Orihuela en 2010, o para el curso de verano sobre Ramón Sijé, en Orihuela en 2013, donde compartimos mesa de oradores. Así podría seguir contando viajes y anécdotas, y horas de impagable magisterio.
Solamente me queda resaltar que Gaspar Peral Baeza había nacido el 21 de diciembre de 1924, el día de santo Tomás (Apóstol, el Incrédulo), y falleció a los 93 años, el mismo día que los cumplía, y empieza para nosotros el invierno. Gaspar me decía algunas veces: “Soy por naturaleza incrédulo como el apóstol santo Tomás, santoral de mi nacimiento”.
Cuando ibas a la casa de Gaspar en Torre de las Águilas de Alicante, en la Albufereta te podías encontrar a cualquiera de los famosos estudiosos hernandianos, rebuscando entre sus miles de libros, y no sólo hernandianos, sino de otros autores como Carlos Arniches o la colección completa de Estudios Alicantinos de la primera época. En medio de la casa hay una torre de defensa de la huerta de San Juan (siglos XVI y XVII), donde siempre contaba que cuando su padre compró la casa encontraron enrollado en una alfombra el esqueleto sin cabeza de un moro.



Gaspar Peral Baeza en retrato de Ramón Fernández Palmeral
Gaspar Peral Baeza en retrato de Ramón Fernández Palmeral.

Breve currículum

Gaspar Peral Baeza fue empresario del ramo agroalimentario. Licenciado en derecho por la Universidad de Murcia. El 30 de marzo de 1949 se casó con Adela Ribelles, los casó el famoso jesuita padre Vendrell (quien asistiera espiritualmente en el Reformatorio de Adultos de Alicante al poeta Miguel Hernández), ceremonia oficiada en la concatedral de san Nicolás. En los años cincuenta fundó Teatro de Cámara del Instituto de Estudios Alicantinos y escribió varias obras dramáticas. También entonces comenzó a dar conferencias sobre temas o autores teatrales (Brecht, Rattigan, O’Neill, griegos, españoles de la posguerra, etc.) Publicó las obras titulada Cartas en voz alta, escrita en colaboración con su tío Lorenzo Peral Sempere, que consiguió el primer premio de teatro “Manuel Baeza”, aparecida en Revista Española, Nº 6 y último, 1955, publicación fundada por el académico de la Lengua doctor Antonio Rodríguez-Moñino. El reloj no vuelve atrás, emitido por el teatro invisible de la emisora La Voz de Alicante en 1958. La obra en tres actos Un rincón donde dormir, Nº 100 de la colección que editó la Caja de Ahorros Provincial de Alicante, 1983.
Fue fundador en 1953, con el poeta José Albi y el director de escena Antonio Ribes, del Teatro de Cámara del Instituto de Estudios Alicantinos, así como de la “Tertulia Teatral” que impulsó el crítico literario Dámaso Santos. Formé parte de otras aventuras teatrales como la Compañía La Escena, con el profesor José Ferrándiz Casares, o La Carreta Teatral, que anduvo por el Salón de la Caja de Ahorros Provincial. Participó, 1955, en los coloquios que se celebraron en la Universidad Menéndez y Pelayo, de Santander, invitado por Alfonso Sastre, sobre “Problemas actuales del teatro en España”, colaboró con el Grupo Alba y fue presidente de honor del Grupo de Teatro Independiente Alba 70, que dirigió Luis de Castro. Conoció al dramaturgo Alfonso Sastre. También dedicó tiempo a coleccionar libros sobre el comediógrafo paisano Carlos Arniches (1866-1943), colección que alcanza unos 3.000 volúmenes.
Desempeñó funciones como teniente de alcaldía de Cultura del Ayuntamiento de Alicante durante los años 1962 a 1967 y concejal de Cultura. Allí tuvo la ocasión de relacionarse con el mundo cultural alicantino de posguerra, cultivando amistad entre otros con Josefina Manresa, Vicente Ramos, Manuel Molina, Gastón Castelló, Polín Laporta, Margot, Vicente Mojica, Ángel Caffarena… En la segunda época del Instituto de Estudios Alicantinos (1968-1983) presidió la Sección de Publicaciones (1968-1973), fue secretario técnico del IEA (1973-1974) y después vocal secretario de la citada Sección de Publicaciones, donde se publicó la obra cumbre de Ramón Sijé, titulada La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas, 1973, que permanecía inédita desde 1935.
Era miembro de honor del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert desde 1984. La Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela le concedió la Medalla al Mérito Hernandiano en enero del año 2006 junto a Antonio Julián Ramírez y Antonio García-Molina, que acudió en representación de Vicente Ramos (que fue a quien le concedieron la medalla).
Fue vocal del Patronato de la Fundación Cultural Miguel Hernández, de Orihuela, y vocal de la Asociación Amigos de Miguel Hernández de Madrid. Publicó en casi todos los números de la revista Perito Literario-Artístico (2005-2008) dirigida por Ramón Palmeral (autor de esta reseña). Un gran referente hernandiano es su libro, que en realidad es índice general de miles de documentos que coleccionó hasta 2012, titulado Archivo Miguel Hernández de Gaspar Peral Baeza, prologado por Aitor L. Larrabide y editado por el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, estando como director José Luis Ferris, de 461 páginas, y presentado en dicho instituto el 24 enero de 2013. Una obra imprescindible para los estudiosos de El rayo que no cesa.
La Universidad Miguel Hernández, de Elche, cuyo Consejo Social, a petición de su Cátedra Miguel Hernández, dirigida por el profesor Francisco Esteve, le concedió el Premio Cátedras UMH, Cátedras Institucionales, en otro mes de enero, el del año 2013. El 24 de febrero de 2015 se inauguró una exposición que llevaba por “Miguel Hernández y Alicante en el Archivo de Gaspar Peral Baeza” en la Casa Bardín del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, por la presidenta de la Diputación de Alicante Luisa Pastor, con publicación de catálogo hasta el 30 de marzo del mismo año. Concedió varias entrevistas a las revistas digitales El Eco Hernandiano y Alquiblaweb.
¡Que descanses en paz, amigo!


Ramón Fernández Palmeral

Ramón Fernández Palmeral

Escritor español (Piedrabuena, Ciudad Real, 1947). Realizó estudios universitarios de geografía e historia en Castellón de la Plana e inició estudios de derecho en Granada. Colabora en medios de comunicación y revistas especializadas con monográficos sobre Cervantes, Azorín, Miguel Hernández, Carlos Fenoll, Ramón Sijé y Manuel Molina. Fundó en Alicante las revistas ilustradas Palmeral (Poético-Artístico) y Perito (Literario-Artístico), las revistas digitales Nuevo Impulso y Miguel Hernández Multimedia-Centenario. Colabora actualmente con artículos culturales en Mundiario. Ha colaborado esporádicamente en prensa en Levante EMV, Diario Información, Alicante Press y Diario de Almería. Es autor de ensayos sobre Cervantes y el Quijote, poetas como Federico García Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández y Manuel Molina, o escritores como Azorín. Es historiador sobre temas malagueños: Frigiliana, Torrox y Nerja. Es autor de novelas históricas como El rey de los moriscos y El héroe de Nador, otras biográficas como El cazador del arco iris, novela negra como La mujer del Amadorio. Tiene 35 libro autopublicados en Amazon y Lulu, cuatro de ellos de poesía como Lágrimas ebrias de melancolía o La cólera de Aquiles (2017).

Sus textos publicados antes de 2015
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viernes, 5 de enero de 2018

Ha fallecido Elvira Moreno Hernnañdez, sobrina de Miguel Hernández

Fallece Elvira Moreno Hernández, sobrina del poeta Miguel Hernández

Este miércoles 3 de enero ha fallecido Elvira Moreno Hernández, sobrina del poeta oriolano Miguel Hernández e hija de su hermana Elvira Hernández Gilabert.
Los herederos de Elvira, su hija y sus nietas, donaron al Ayuntamiento el pasado mes de marzo la cama del poeta para ser conservada en la que fuera un día su casa, en la calle Arriba, y contara así con un elemento personal del poeta tan importante como este.
Miguel Hernández tenía siete hermandos de lo que vivian tres hermanos: Elvira, Vicente y Encarnación. La mayor, Elvira, se trasladó a Madrid donde instaló su domicilio familiar y donde ahora residen sus herederos, entre ellos su hija mayor y sobrina del poeta, Elvira Moreno Hernández, quien ha conservado la cama de su tío “como el tesoro que es” para cederla de forma totalmente desinteresada al municipio de Orihuela y “devolverla a su lugar original”, según manifestó entonces.


activa orihuela miguel hernandez ¿Descanse en paz!

En estos momentos son dos las exposiciones que se exhiben: En temps de guerra. Premsa i informació en la sala capitular y Miguel Hernández, 75 anys

La Biblioteca Valenciana digitaliza sus exposiciones a través del portal Bivaldi


3/01/2018 - 
VALÈNCIA (VP/EP). La Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu ha digitalizado las exposiciones que muestra en las salas del Monasterio de San Miguel de los Reyes para que puedan visitarse sin salir de casa a través del portal digital Bivaldi, según ha informado la Generalitat en un comunicado.
En estos momentos son dos las exposiciones que se exhiben: En temps de guerra. Premsa i informació en la sala capitular y Miguel Hernández, 75 anys en la sala de exposiciones permanente, que también se pueden visitar en Bivaldi.
En temps de guerra. Premsa i informació muestra la prensa periódica que se publica en València o en su entorno durante la guerra civil española. En la exposición de Miguel Hernández se exhiben la producción del poeta de Orihuela y otras publicaciones relacionadas con su época.
Las exposiciones virtuales recogen fielmente los materiales que se muestran en las salas: paneles con esquemas, cronologías, mapas, el libreto de mano, el libro-catálogo de la exposición, fotografías y carteles, audiovisuales sobre la exposición: su presentación y sobre los actos relacionados con ellas, como lecturas, coloquios y conferencias.
Asimismo, se ofrecen archivos sonoros con la voz de los protagonistas. Es el caso de José Martínez Ruiz, Azorín, cuya voz se escucha leyendo un pasaje sobre su obra. La Biblioteca Valenciana, con motivo del 50 aniversario de su muerte, homenajeó el año pasado al escritor de Novelda (Alicante) con una exposición sobre sus documentos y su relación con el grupo de la Generación del 98.
En total, hay 34 exposiciones virtuales que han sido expuestas en la sede de la Biblioteca desde 2006 hasta la fecha y que tienen su reflejo en el portal Bivaldi con el objetivo de amplificar por internet la difusión del trabajo de recopilación y conservación del patrimonio bibliográfico que se realiza en la Biblioteca Valenciana.

lunes, 1 de enero de 2018

Carmen Franco y los diarios de Manuel Azaña







Esperanza Aguirre Gil de Biedma

Carmen Franco y los diarios de Manuel Azaña

Esperanza Aguirre Gil de BiedmaActualizado:
El lunes 23 de diciembre de 1996 a mediodía, en el salón Goya del Ministerio de Educación, estábamos todos los altos cargos del departamento felicitándonos la Navidad, cuando una secretaria me abordó para decirme que tenía una llamada urgente e importante. Fui a mi despacho -entonces no se había extendido aún el uso de los móviles- y me puse al teléfono: era Carmen Franco. Me sorprendió mucho esa llamada porque no la había tratado nunca y no tenía ni idea de qué podría querer decirme. Quería verme cuanto antes para entregarme a mí, que entonces, como ministra de Educación y Cultura, era la máxima responsable del patrimonio histórico y artístico español, unos papeles de su padre -«de enorme interés», añadió-. Me pidió que pasara cuanto antes por su casa para dármelos sin dilación. No me dijo exactamente de qué se trataba pero, eso sí, insistió en el interés que los papeles encerraban y me rogó que fuera muy discreta.
Así que esa misma tarde, sin decírselo a nadie, me fui a su casa de la calle Hermanos Bécquer y allí, sin el menor preámbulo, me mostró los tres cuadernos que contenían los diarios de Manuel Azaña, escritos de su puño y letra con pluma estilográfica y una cuidada caligrafía. Estaban bien encuadernados y al hojearlos podían verse líneas subrayadas con lápiz rojo que, según me dijo, eran obra de su padre. Me explicó que esos cuadernos los había encontrado unos días antes por verdadera casualidad cuando ordenaba estanterías de libros. Me los entregaba para que esos importantísimos documentos, que tanto podían ayudar a comprender mejor la personalidad del que fue presidente de la República y de su Gobierno, y para entender también mejor muchos de los episodios de la época republicana, fueran del Estado Español y estuvieran al alcance de todos los españoles.

Aznar y los diarios

De manera que salí de la casa de Carmen Franco con los diarios de Azaña en mis manos. Y me fui directamente a La Moncloa, donde el presidente Aznar nos daba a los miembros de su Gobierno una cena de Navidad. Allí, en un aparte, le dije a Aznar lo que acababa de pasarme y le expresé mi propósito de, cuanto antes, depositar los diarios de forma oficial en el Archivo Histórico Nacional. Estaba completamente de acuerdo conmigo pero, como estábamos en la víspera de Nochebuena y Navidad, decidimos que el anuncio oficial de la recuperación de esos cuadernos -que los historiadores habían buscado muchos años- y su entrega en el Archivo se harían el jueves 26. Eso sí, el presidente Aznar, que ya había manifestado en múltiples ocasiones su interés por la personalidad de Azaña, me pidió que, durante esos dos días de festejos navideños, dejara en sus manos los tres cuadernos porque quería hojearlos a fondo. Así lo hice.

De manera que el viernes 26 por la tarde me fui al Archivo Histórico Nacional donde, en compañía del secretario de Estado de Cultura, Miguel Ángel Cortés, y del director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, Fernando Rodríguez Lafuente, entregué a la directora del Archivo los tres cuadernos de Azaña para que los archiveros procedieran a su análisis, emitieran un dictamen sobre su estado y determinaran las mejores condiciones de su guarda y custodia. En la misma rueda de prensa que di en el Archivo también planteé el importante y delicado asunto de la propiedad de esos cuadernos porque, insinué, podrían ser reclamados por algún legítimo heredero de don Manuel. En ese sentido declaré que, si apareciera ese heredero, el Estado estaba dispuesto a comprarle los importantísimos cuadernos. La prensa de aquellos días habló de un sobrino de Azaña, Enrique de Rivas, como posible heredero de esos cuadernos, pero este señor no los reclamó y la propiedad de los cuadernos pasó a ser, sin problemas, del Estado Español.
Por cierto, que mientras yo daba esa rueda de prensa, el jefe de mi gabinete, Javier Fernández Lasquetty, y Fernando Rodríguez Lafuente se dedicaron a hojear apasionadamente los cuadernos, en los que buscaron las anotaciones referidas al 10 de agosto de 1932, el día del fallido golpe de Estado de Sanjurjo. Pero lo que más les había impresionado, al margen del contenido, según me comentaron después, había sido la caligrafía de Azaña y el hecho de que hubiera páginas y páginas sin la menor tachadura. En eso coincidían con todos los historiadores que han estudiado esos diarios y que siempre señalan el inmenso cuidado que su autor ponía en su redacción, consciente, como era, de su indiscutible valor como testimonio, no sólo de su personalidad, sino de toda una serie de episodios trascendentales de la Historia de España.
Tengo que añadir que el mismo día 26, el primer día que volvía a haber prensa escrita después del parón del día 25, ABC daba ya la noticia de la recuperación de los cuadernos y, además, publicaba dos artículos -de Ricardo de la Cierva y de Federico Jiménez Losantos- llenos de interesantes informaciones sobre su historia y sobre las múltiples peripecias que los habían acompañado desde que salieron de las manos de su autor hasta que Carmen Franco me los entregó.

Peripecias

Unas peripecias que dan, sin duda, para escribir un libro y que nos ayudan a comprender mejor algunos de los aspectos de aquella tragedia que fue la Guerra Civil: el horror que siente Azaña cuando, en el Palacio Real -donde se ha instalado a vivir desde el comienzo de la guerra-, se entera de las matanzas en la Cárcel Modelo de agosto de 1936, con el asesinato del que había sido su jefe político, don Melquíades Álvarez. La inmediata decisión de enviar a su cuñado e íntimo amigo, Cipriano de Rivas-Cherif, como Cónsul General de España a Ginebra para alejarle de cualquier peligro y, al mismo tiempo, encomendarle la custodia de sus diarios. La posible imprudencia de Rivas al no esconder bien los cuadernos en el consulado. La actuación del diplomático Antonio Espinosa cuando decide pasarse al bando «nacional» y para evitar problemas de depuración roba esos tres cuadernos para que le sirvan de salvoconducto. El uso que los servicios de propaganda de Franco hicieron al publicar fragmentariamente esos diarios y la repercusión que esa publicación tuvo en las filas republicanas, en las «nacionales» y en la propia personalidad de su autor, don Manuel Azaña. Y la reacción personal de Franco al quedarse para su uso privado los cuadernos del que había sido su jefe directo como ministro de la Guerra, cuando sabemos que, desde las antípodas ideológicas y políticas, los dos se respetaban mutuamente.
Todavía hoy sigo sin saber cómo pudo enterarse este periódico de aquella entrega porque yo no dije nada y Carmen Franco tenía especial interés en que no se supiera hasta se hubiera llevado a cabo de forma oficial. Fue un éxito periodístico, sin duda.
De todo esto me he acordado al conocer la noticia de la muerte de Carmen Franco, a la que tenemos que agradecer que devolviera a todos los españoles un documento tan importante y tan interesante como lo son estos cuadernos.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Falleció Gaspar Peral Baeza, estudioso de Miguel Hernández


 





Ramón Fernández Palmeral 28 de diciembre en Información

Falleció Gaspar Peral Baeza, estudioso de Miguel Hernández

El 21 de diciembre 2017 falleció el bibliófilo hernandiano Gaspar Peral Baeza, el mismo día en que cumplía noventa y tres años (93), por el propio peso de los años. El mes pasado estuvimos hablando por teléfono, me contó sus achaques porque a pesar de sus años mantenía una excelente memoria. Gaspar se había convertido en mi mentor necesario en los estudios hernandianos. Yo sabía que este momento fatal tenía que llegar debido a su avanzada edad, su muerte no nos ha cogido por sorpresa ni a familiares ni a amigos. Era una buena persona, siempre servicial, educado y dispuesto a ayudar a quienes llamaran a su casa de la Torre de las Águilas, donde se encontraba su oceánico archivo hernandiano, y su biblioteca especializada en temas alicantinos.
Nació en Alicante el 21 de diciembre de 1924, de profesión empresario del ramo agro-alimentario. Licenciado en Derecho. En los años cincuenta fundó Teatro de Cámara del Instituto de Estudios Alicantinos, y escribió varias obras dramáticas. Desempeñó la tenencia de Alcaldía de Cultura del Ayuntamiento de Alicante durante los años 1962 a 1967. Nos dejó su gran índice: Archivo Miguel Hernández de Gaspar Peral Baeza (2013), una obra imprescindible para los estudiosos del autor de El rayo que no cesa.


El monumento a Miguel Hernández en los Juzgados de Benalúa,




El monumento a Miguel Hernández en los Juzgados de Benalúa, del que hablas al final de tu artículo se inauguró el 28 de marzo de 1998, y es obra en hierro del escultor Agar Blasco, que es hijos de Arcadi Blasco, también escultor ceramista. Se levantó por iniciativa de la Asociación de Amigo de Miguel de Alicante que presidía el ya fallecido Julián Antonio Ramírez, al que conocí en Orihuela cuando le dieron  la Medalla al Mérito Hernandiano en 2006. 

martes, 26 de diciembre de 2017

Fotos inéditas de Gaspar Peral Baeza en la exposición de "Miguel Hernández en nuestro corazón" del 5 al 25 de marzo de 2010

 Ámbito Cultura de El Corte Inglés: Gaspar, Manolo Parra, Domy Duarte, Ramón Palmeral y Silvia Aguilar
Palmeral con su cuadro "Me llamo barro"
Fotos realizadas por Ramón Palmeral en marzo de 2010

Gaspar Peral, un intelectual hernandiano. Joaquin Santo Matas en Información 26-12-2017

Gaspar Peral, un intelectual hernandiano

26.12.2017 | 03:16/ Información
 
Ya no pudo acudir al «IV Congreso Internacional Miguel Hernández, poeta en el mundo» celebrado entre el 15 y el 18 del pasado noviembre. Le fallaban las fuerzas aunque no su espíritu y lucidísima cabeza a pesar de los 93 años. Cuando concluía ese mes, una caída con rotura de cadera lo postró definitivamente. Y ahora, tres semanas después, con el comienzo del invierno, se nos ha ido para siempre uno de los mayores hernandianos que ha dado esta tierra.

Desde que tengo uso de razón lo conozco pues mis padres eran íntimos amigos suyos y de Adela Ribelles, su mujer. Yo lo soy de su hijo Paco y fui condiscípulo de su hija María Adela con la que compartí estudios de Filosofía y Letras.

El fondo bibliográfico que poseía Gaspar Peral sobre Miguel Hernández resulta en verdad impresionante, sin duda el más completo de carácter privado que se conoce. Desde que comprara en una librería de València hacia 1950 un ejemplar de El rayo que no cesa, publicado en Buenos Aires dentro de la Colección Austral de Espasa-Calpe el año 1949, ha llevado casi siete décadas recopilando mucho de lo que sobre el poeta se ha escrito, dibujado, organizado o cantado amén de las obras del propio autor en diferentes ediciones, bien en castellano, bien traducidas a otros idiomas, todo ello perfectamente catalogado.

En 2012 lo editó bajo el título de Archivo Miguel Hernández de Gaspar Peral Baeza el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, heredero directo de aquel Instituto de Estudios Alicantinos del que fue director de la sección de Publicaciones y fundador del Teatro de Cámara del mismo cuando se creara en 1953 así como subdirector de la revista del IDEA.

Gaspar fue también un hombre de teatro, lector empedernido del mismo que escribiera las piezas Cartas en voz alta. en colaboración con Lorenzo Peral, y Un rincón donde dormir así como textos en prosa sobre Carlos Arniches y Pérez Pizarro, entre otros.

La revista Anthropos dedicó su número monográfico 220 del año 2008 a Miguel Hernández bajo el título de Una nueva visión de su creación poética y la pluralidad de sus contextos. Allí, con la participación inestimable de Aitor Larrabide, actual director de la Fundación Miguel Hernández, se dio a conocer la bibliografía de y sobre el poeta oriolano que conservaba Peral.

Investigadores y doctorandos fueron acudiendo a su vieja torre de la huerta alicantina para escudriñar en el inmenso archivo documental, pedirle consejo o un dato preciso. Porque Gaspar no sólo ha sido una enciclopedia hernandiana viviente sino poseedor de una memoria prodigiosa. Ambas circunstancias le hicieron ejercer funciones de corrector preciso ante los habituales errores cometidos por quienes del oriolano universal vienen escribiendo, tanto sobre aspectos biográficos como referentes al entorno histórico, geográfico, político o social.

El rigor en la consulta, la constatación del dato, el contrastarlo e incluso el simple repaso para evitar algún lapsus calami o simples despistes, no suelen ser normas de obligado cumplimiento entre determinados autores, alguno de los cuales ha llegado a citarlo como «Isaac Peral» a la hora de dedicarle su obra. Respecto a esos gazapos, existe una Antología donde en el lomo figura «Miguel Hernández Sánchez» que era como se llamaba su padre.

Hombre de vastísimos conocimientos, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Alicante entre 1961 y 1967 en que lo sustituyó otra persona preparada y cabal como José Vicente Beviá, supo insuflar de aire fresco el páramo lucentino desde una cordialidad que no escondía un carácter irónico y mordaz.

El vínculo de Miguel Hernández con la capital alicantina siempre existió desde aquel 1930 en que Juan Sansano, igualmente poeta de Orihuela, le comenzó a publicar en su periódico El Día aquellos novedosos versos, hasta su prisión, muerte y reposo eterno en el cementerio de La Florida.

Han sido frecuentemente obviados aquellos testimonios surgidos a partir de 1952 cuando Aguilar da a a conocer una selección de obras escogidas de poesía y teatro que constatan de qué manera Miguel Hernández estaba presente en las publicaciones literarias del franquismo más estricto aunque está claro que el régimen no colaboró de manera oficial lo más mínimo en la divulgación o recuerdo de escritores tildados de «rojos». Lamento que pruebas irrefutables de ello puedan enojar a quienes manifiestan el olvido, desprecio o simple ignorancia en los que cayera la figura de Miguel Hernández durante la pasada dictadura; pero resultan veritas veritatis.

Pionero en el recuerdo escrito fue Enrique Azcoaga, compañero de las Misiones Pedagógicas que ya el año 1943 le dedica el soneto En la muerte de Miguel, el último que aparece en su obra El canto cotidiano, editada en la Colección Adonais.

Por lo que respecta a las revistas, fue la malagueña Caracola quien dedicara un número monográfico a Miguel Hernández en octubre-noviembre de 1960 al igual, por las mismas fechas, que Ínsula y Cuadernos de Ágora de Madrid.

El propio Gaspar me contaba cómo siendo el pregonero de las Hogueras de San Juan el 21 de junio de 1966, delante de las autoridades civiles y militares del momento, nombró en su alocución al pueblo desde el balcón del Ayuntamiento a Miguel por dos veces; en concreto, al citar la palmera y la hoguera, recordó la definición que le dio el poeta, «alineación de bronce y geometría» y «Pentecostés de lenguas» respectivamente. Y no pasó nada en un tiempo donde en los libros de texto escolares era citado aunque escuetamente bajo la apostilla de «poeta malogrado por la guerra».

Habiendo yo indagado con amistosa libertad en su archivo y realizando una selección para la exposición que le organicé bajo los auspicios del Patronato Municipal de Cultura en la Lonja del Pescado con motivo del centenario del nacimiento de Miguel Hernández y se frustró a última hora por no sé qué desgraciada circunstancia, recuerdo obras que poseía de y sobre nuestro poeta oriolano en francés, holandés, italiano y checo así como en otras lenguas menos conocidas como el nahuatl mexicano o las indígenas habladas en Filipinas.

Guardaba también diversas carátulas de discos y cd´s desde 1966 de la mano, entre otros, de Joan Manuel Serrat, Paco Ibáñez, Inés Fonseca, la oriolana Esmeralda Grao, y el ilicitano Fraskito, recordando cómo las famosísimas Nanas de la cebolla fueron musicadas en su apartamento de la playa de San Juan por el cantautor argentino Alberto Cortez, que me lo contó personalmente, un invierno en el que paseaba de madrugada por el puerto pesquero en compañía de su mujer viendo preparar las barcas para salir a faenar y quedarse con el silbo tarareado de un pescador que encontró armónico, fue memorizando y encajó perfectamente con «la cebolla es escarcha cerrada y pobre...» que luego ha universalizado Serrat.

He llevado años luchando para que el Ayuntamiento de Alicante acogiera todo ese inmenso archivo hernandiano que Gaspar quiso donar e increíblemente no logró en vida. A cambio solo quería que el lugar de exhibición llevara su nombre o una modesta placa recordara su altruista gesto. Miguel Valor, otros más y muy recientemente Paco Sanguino saben del tema. Espero que una vez muerto lo consiga.

Hace un lustro llamé a Gaspar Peral en un artículo ·»faro y guía de presencias hernandianas·; su mejor homenaje postrero sería ese, que su Alicante donde muriera el poeta guardara tan inmenso fondo bibliográfico. Yo no le voy a escribir a la tierra pero en la suya yacente debe haber un hueco de gratitud lucentina y hernandiana a su figura.